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Una enorme grieta en la cuarta mayor plataforma de hielo de la Antártida ha aumentado en al menos 10 kilómetros desde principios de enero.

Diario Marítimo ; 01 Marzo 2017  ; 530 visitas

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Los científicos que han estado monitorizando la grieta de 175 kilómetros en la plataforma de hielo Larsen C dicen que podría alcanzar el océano en las próximas semanas o meses, desprendiendo al mar de Weddell un iceberg dos veces el tamaño de Luxemburgo.

La situación crítica de la plataforma Larsen C es otra señal de que el calentamiento global está desestabilizando el hielo a lo largo de la Península Antártica oriental y aumentando los niveles del mar. Sin embargo, estudios sobre la grieta también ilustran hasta dónde ha llegado la glaciología desde el colapso de las plataformas Larsen A en 1995 y Larsen B en 2002.

"Larsen B fue un punto de inflexión en nuestra comprensión," dice Ala Khazendar, geofísico en el Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA en Pasadena, California. "Fue el mayor colapso de su clase hasta entonces y sirvió para demostrar cómo las plataformas de hielo regulan el movimiento del hielo desde el interior de la capa de hielo al océano."

Durante décadas, los investigadores habían debatido el alcance al cual las plataformas de hielo apuntalan los glaciares en tierra - actuando como corchos que ralentizan la inevitable marcha al mar del hielo en tierra. El fallecido Bob Thomas, glaciólogo de la NASA que ayudó a popularizar la idea, llegó a descorchar durante sus conferencias una botella de vino y verter parte de ella para demostrar el efecto.

Los datos por satélite recogidos tras el colapso de la Larsen B abrieron el debate. La velocidad a la cual los glaciares conectados a la Larsen A y B fluyeron al mar aumentó en hasta ocho veces después de la desintegración de ambas plataformas, dice Eric Rignot, glaciólogo de la Universidad de California, Irvine. "Algunos de los glaciares se han ralentizado un poco, pero siguen fluyendo cinco veces más deprisa que antes," señala.

Desde el colapso de la Larsen B, las simulaciones de modelado se han ajustado para reflejar mejor las fuerzas que llevan al flujo de los glaciares y ayudar a cuantificar este efecto de "encorchamiento".

Ahora los investigadores están revisando la historia de la Larsen A y Larsen B para comprender lo que podría depararle a la Larsen C, que cubre 50.000 kilómetros cuadrados, con un grosor del hielo de hasta 350 metros. Muchos temen que la expansión de la grieta sea una señal de que la plataforma Larsen C ha empezado un largo declive que acabará inevitablemente en su colapso total, aunque saber cuándo se desprenderá el iceberg sigue siendo un interrogante.

Los efectos de un colapso podrían hacerse notar mucho más allá de la Antártida. Los glaciares que fluyen a la Larsen C contienen agua suficiente como para aumentar el nivel global del mar en casi un centímetro y es probable que fluyan más rápido al océano ante la ausencia de una plataforma de hielo. En comparación, los niveles globales del mar están aumentando en casi 3 milímetros al año y un estudio reciente estimó que un tercio es causado por la pérdida de hielo en la Antártida y Groenlandia.

Las imágenes por satélite muestran que la Larsen C ha estado retrocediendo desde la década de los 80 y las mediciones por radar sugieren que su hielo es cada vez más delgado, dice Rignot. Los científicos también han observado la formación de lagunas de agua dulce sobre la superficie de la plataforma de hielo, el mismo tipo que probablemente aceleró la desintegración de la Larsen B, creando agujeros en el hielo y ampliando las grietas.

Una geometría del fondo marino protege, hasta cierto punto, la capa de hielo del rápido colapso. Un par de cordilleras submarinas que rodean la Larsen C crean una fricción que ralentiza el flujo del hielo al océano. Sin embargo, Khazendar y sus colegas dicen que dos de los glaciares que fluyen a la Larsen C ya han empezado a acelerarse a medida que la plataforma de hielo se va debilitando.

Los paralelismos con el declive de la Larsen B son impresionantes, dice Adrian Luckman, glaciólogo de la Universidad Swansea, Reino Unido, que lidera un equipo que lleva monitorizando la grieta en la Larsen C durante varios años. Larsen B experimentó una grieta que provocó un iceberg en 1995 y que fue seguida por la retirada gradual y el total colapso siete años después. La Larsen C puede seguir un patrón parecido, dice, aunque no está claro cuánto tiempo pasará hasta el colapso total una vez la Larsen C se parta por la mitad.

Por ahora los investigadores observan expectantes la expansión de la grieta. Chris Borstad, geofísico en el Centro Universitario de Svalbard, Noruega, está particularmente interesado en las "zonas de sutura" de la Larsen C - áreas donde el hielo glacial fluye desde la tierra y se une. En estas áreas el hielo es más blando y a menudo se mantiene unido por el hielo que se congela por debajo.

Sobre la Larsen C tienen lugar docenas de grietas importantes pero luego se paran, dice. La grieta actual era una de ellas, pero de alguna forma estalló en 2014 y ha seguido expandiéndose desde entonces. No está claro el porqué la grieta ha conseguido pasar por hielo blando y si ocurrirá lo mismo con otras grietas en los próximos años.

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