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La temporada de pesca de atún rojo en el Mediterráneo comenzará una vez más en el 2017 por todo el Mediterráneo bajo la avaricia, el sushi y el sashimi

Diario Marítimo ; 26 Diciembre 2016  ; 1389 visitas

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atun aleta azulEl futuro del atún rojo es desolador y un futuro desolador para una especie es un futuro incierto para todos nosotros. El apetito cada vez más voraz por el sushi y el sashimi, la avaricia y la falta de un organismo gubernamental capaz de asumir sus responsabilidades está llevando al atún rojo del Atlántico a un camino de no retorno. La población de la especie lleva años diminuyendo debido a su sobrepesca, las crecientes operaciones de engorde, la falta de gestión de la pesquería y la pesca ilegal descontrolada.

En respuesta a la disminución de las capturas de atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus) los miembros de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICAAT, por sus siglas en inglés) dividieron el Atlántico Norte por el meridiano 45º O, conformando dos poblaciones distintas de atún rojo, occidental y oriental según su ruta de desove fuera el Golfo de Méjico o el Mar Mediterráneo respectivamente y con cuotas separadas.

Tuna Migration ©Ocean SentryActualmente, la población de atún rojo Atlántico está clasificada como especie amenazada de extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esta clasificación implica que la biomasa de la población adulta en tres generaciones ha disminuido un 90%. Dada esta biomasa empobrecida, los científicos de la ICAAT, el supuesto organismo ‘responsable’ de la conservación de túnidos y especies afines en el Océano Atlántico, recomendaron en noviembre de 2009 durante su encuentro en Reciffe, Brasil, la prohibición de su pesca. Sin embargo, a pesar de estar ante una pronosticada extinción comercial, el organismo rechazó la reducción de la cuota a cero y fijó una captura de 13.500 toneladas para el 2010.

Ocean Sentry cree que es necesaria una cuota cero para permitir a la esquilmada población reconstruirse y llenar el nicho ecológico que está provocando la fatal desaparición de este vital depredador. Cualquier cuota superior es un claro camino a la extinción comercial de la especie y una irresponsabilidad moral con el planeta.

Según la propia página web de la ICAAT, la comisión también es ‘responsable’ de la gestión de otras especies de peces que se capturan de ‘forma fortuita’, especialmente de tiburones. Considerar ‘fortuita’ la pesquería específica e intensiva de tiburones no es más que otro flagrante horror que deja al descubierto la falta de ética y conservación de las especies por parte de este organismo creado con el único objetivo de defender los intereses de sus países miembros y de sus flotas pesqueras. Este supuesto cuerpo por la conservación ha fijado sistemáticamente capturas dos veces las recomendadas por su propio comité científico y ha consentido la captura ilegal en cuatro veces las cuotas. Por ejemplo, la cuota de 2002 para el atún rojo atlántico occidental y oriental se estableció en 32.000 toneladas sin embargo, debido a la insuficiente capacidad de monitorización y a la falta de sanciones, se capturaron entre 50.000 y 60.000 toneladas.

Conscientes de esta peligrosa sobrepesca, los países ribereños del Mediterráneo con buques pesqueros comunitarios responsables de haber sobreexplotado la población de atún rojo Atlántico oriental y entre los que destacan España, Francia, Italia, Malta, Chipre y Grecia, inicialmente rechazaron en julio de 2009 una propuesta presentada por Mónaco para listar la especie bajo el Apéndice I de la Convención internacional sobre el comercio de especies amenazadas de flora y fauna, CITES, el único organismo global con autoridad suficiente que hubiera podido limitar o prohibir su comercio.

CITES 2010

Finalmente el 18 de marzo de 2010, en el esperado encuentro de la CITES en Doha, Qatar, en el que se debía decidir sobre la prohibición a la exportación de atún rojo Atlántico, se votó el rechazo a la propuesta.

La población de atún rojo en peligro crítico de extinción se enfrenta, probablemente por última vez antes de que quede extinto, a la regulación de su pesca por parte de la ICAAT, algo que de largo presagia lo peor.

Ocean Sentry cree que esta decisión es inadmisible y que una vez más se han antepuesto los intereses lucrativos y políticos de los países, entre ellos Japón, a la supervivencia de una especie marina. Con ello la CITES deja de manifiesto que a pesar de las valoraciones, estudios y recomendaciones valiosas que podrían salvar la supervivencia de un animal marino no sirven de nada si existe un comercio millonario de por medio.

Es por ello que salvar al atún rojo se ha convertido en un asunto crítico que hoy más que nunca nos concierne a todos como ciudadanos de este planeta.

Almadraba: un mercado para Japón

A la captura de la flota de cerco atunera se suma la cuota de la almadraba. Bajo la falsa impresión de ser una pesca ‘tradicional’, por otro lado fuertemente subvencionada, dedicada supuestamente al abastecimiento local, se esconde un peligroso negocio: el atún de la almadraba andaluza se destina casi en su totalidad a cubrir la demanda del mercado japonés.

En 2009, las zonas costeras andaluzas de Barbate, Tarifa y Conil instaron al gobierno a un aumento de la cuota almadrabera que la Unión Europea había establecido en 1.088 toneladas así como acciones de promoción de esta pesca ¡para asegurar la permanencia de unos 400 puestos de trabajo!

¿Puede realmente un puesto de trabajo tener precedencia sobre la supervivencia de una especie salvaje?

Lamentablemente, para la industria pesquera, gobiernos, burócratas y comunidades pesqueras locales, la extinción del atún rojo, como de cualquier otra especie marina en este planeta, simplemente es el fin de un negocio millonario y normalmente a la extinción de una especie le sigue el curso de extinción de otra.

Mercado de Tsukiji

Las escalofriantes pujas en el mercado de Tsukiji en Tokio, donde un atún rojo puede acabar vendiéndose por 127.033 euros, sólo sirven como frenética motivación para gobiernos corruptos, flotas y almadrabas sin escrúpulos a seguir con este especulativo negocio. Sin voluntad por aplicar las regulaciones ni cuotas, ni sanciones ni organismos capaces de gestionar debidamente esta pesquería, se augura una certera extinción para el atún rojo.

Hace años que se está especulando con los últimos supervivientes de esta especie. Compañías como la Corporation Mitsubishi y Taiyo están comprando y congelando todo el atún rojo que pueden, invirtiendo literalmente en la extinción de la especie. Un informe de Roberto Mielgo Bregáis, analista para la industria del atún, afirma que Japón ha acumulado 47.000 toneladas de esta especie, una táctica que se anticipa al aumento de precios una vez la especie quede comercialmente extinta. Es un lucrativo negocio criminal a corto plazo que ciega el sentido común de gobiernos, pesquerías y restauradores.

Se estima que más del 50% de la captura anual de atún rojo Atlántico oriental es ilegal (un 63% por encima de lo recomendado por los científicos), cifra fatalmente agravada por la popularidad reciente que están alcanzando las operaciones de ‘acuicultura’ en el Mar Mediterráneo.

Piscicultura de atún rojo

La piscicultura de atún rojo en el Mar Mediterráneo se inició en Andalucía, España, en 1985. Desde la década de los 90, 11 países del Mediterráneo, incluyendo Portugal, se dedican a la captura intensiva de atún salvaje joven para su engorde y posterior venta a Japón, provocando con ello una fatal diezma de la población. Como dato a la magnitud de este negocio criminal, muchas de estas piscifactorías en Italia están controladas por la mafia.

La mayor área de captura para las operaciones de engorde, motivada principalmente por el mercado japonés que supone el 90% de la demanda, tiene lugar en el Mar Mediterráneo donde se destina un 73% de la captura total. Así como sí existen cuotas para la captura de atún, no existen en cambio regulaciones aplicadas a la práctica de la captura de atún salvaje para engorde.

A diferencia de la verdadera acuicultura, que requiere que el pez sea criado a partir de huevas, no lo es la piscifactoría de atún rojo en el Mediterráneo, que consiste únicamente en la captura de atunes salvajes para engorde. Estas capturas se llevan a cabo mediante el uso de avionetas de avistamiento juntamente con el despliegue tecnológico de dispositivos de GPS y sonars que hacen posible la localización de los bancos de atunes, sin dejar vías de escape para el animal. Una vez una pequeña embarcación sujeta a un buque de cerco recibe las coordenadas, arroja cebo por la borda con el fin de atraerlos a su estela. Cuando la embarcación se encuentra lo suficientemente próxima al barco de cerco, se extiende una red alrededor del banco y se fuerza a los animales a entrar en unas jaulas flotantes capaces de retener hasta 150 toneladas de peces.  Estas jaulas serán remolcadas posteriormente hacia las granjas, donde los atunes serán engordados hasta que alcancen el tamaño y peso para ser sacrificados para el consumo humano, normalmente bajo demanda.

Graves consecuencias para la población de atún rojo salvaje y otra fauna marina

En primer lugar, dado que únicamente es necesaria la transferencia de los atunes vivos a jaulas, los buques de cerco ya no necesitan desembarcar sus capturas lo que ha provocado un dramático aumento de la captura ilegal, no declarada y no reportada (INDNR). En el caso en que el atún no esté destinado a su engorde, éste es transferido igualmente a jaulas flotantes llamadas ‘jaulas hoteles’ donde una moderna tecnología basada en un proceso de glaseado con agua permite la congelación del atún a muy baja temperatura (-60º) para su envío inmediato a Japón.

Las piscifactorías de atún rojo son una de los principales razones de la sobrepesca de especies pelágicas menores convertidas en harinas o aceites como base alimenticia para el atún de granja.

Esto convierte a estas piscifactorías no sólo en una grave amenaza para el atún salvaje, para las que se capturan ejemplares potencialmente reproductivos, sino también para las especies pequeñas de peces. Se requieren entre 4 y 11 Kg. de especies más pequeñas para producir 1 Kg. de atún, al que tiene que alimentarse hasta tres veces al día.

Las granjas de grandes depredadores marinos como el atún es una gran mentira y una gran estafa. Estas operaciones, fuertemente subvencionadas, no sólo harán desaparecer el atún rojo sino también a peces pequeños como la caballa, el arenque o la sardina, entre otras, así como especies en lo alto de la cadena trófica como delfines y ballenas que dependen de estas especies menores para su supervivencia.

Graves consecuencias para el ecosistema

Otros graves problemas derivados de estas operaciones son el deterioro potencial del medioambiente en las proximidades de las granjas. La intensa actividad generalmente produce una gran cantidad de desechos orgánicos en la forma de exceso de alimento, excreciones, antibióticos suministrados y la mortalidad de los propios atunes. Estos sedimentos se acumulan en el fondo marino por debajo de las granjas, pudiendo provocar zonas muertas y alterando gravemente el ecosistema circundante. También son focos importantes de enfermedades parasitarias que pueden transmitirse a otras especies salvajes.

Estas granjas tienen elevados costes adicionales en el medioambiente. El confinamiento masivo de peces es una atracción irresistible para fauna marina salvaje tal como aves, delfines, marsopas y otros depredadores. Por ejemplo, en las granjas de pescado de Escocia los granjeros matan alrededor de 3.500 focas cada año como forma legal de control de depredadores. Todo ello sin tener en cuenta la mortalidad no reportada de delfines y marsopas, que caen presa en las redes cerqueras.

De seguir fomentando y subvencionando esta clase de operaciones y pesca, el ecosistema marino y las especies marinas en él se colapsarán e irremediablemente tarde o temprano lo haremos nosotros.

No queremos perder a nuestro atún rojo, uno de los más veloces de los océanos, capaz de alcanzar los 60 km/h y un depredador vital para la salud del ecosistema marino y por tanto, para nosotros. No hay tiempo que perder.

Ocean Sentry considera que no es un trozo de sushi servido en un restaurante de moda lo que no tiene precio, lo realmente valioso es que el atún rojo nunca deje de surcar los mares del mundo.

Como ciudadanos de este planeta, Ocean Sentry cree que es nuestra responsabilidad moral y vital luchar por la conservación de esta increíble especie.

Campaña por el Atún Rojo  Ocean Sentry

Bibliografía:

Charles Clover, The End of the Line – How overfishing is changing the world and what we eat, University of California Press, Mar. 2008

Richard Ellis, Tuna - Love, Death, and Mercury, A. Knopf, New York 2008

El atún más codiciado por los japoneses, El Mundo,  Feb. 2007

Ottolenghi, F. 2008. Capture-based aquaculture of bluefin tuna, FAO Fisheries, Technical Paper. No. 508. Rome, FAO. pp. 169–182

Ministerio de Medio Ambiente Rural y Maritimo, Capturas y Desembarques de Atún Rojo, 2009

Juan Manuel Canle y Pedro Narvaez, Más almadrabas, Izquierda Socialista PSOE Cadiz, Jun. 2009

International Commission for the Conservation of Atlantic Tunas(ICAAT),  (Visitado 2009)

Sea Shepherd Conservation Society, Visitado 2009)

http://www.oceansentry.org/es/5863-campana-por-el-atun-rojo.html

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