Patinetes eléctricos, una alternativa de transporte sostenible

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Comunicados 26 Diciembre 2017
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Las nuevas formas de transporte se cuelan cada vez más en una sociedad más y más concienciada con el medioambiente.

En los últimos años hemos visto cómo toda la sociedad ha estado siendo víctima, o más bien partícipe, de un cambio que pide a gritos ser efectuado por la totalidad de la población. Cuidar el medio ambiente se está convirtiendo en una de las grandes prioridades de cada vez más personas que quieren evitar los efectos de un cambio climático mucho más presente de lo que pensamos.

 

 

Ya estamos viendo casos de grandes ciudades que están haciendo lo posible por reducir emisiones. Por ejemplo, mirando al pasado más reciente y dentro de la propia geografía española, tenemos la decisión de Madrid de limitar la circulación de vehículos durante varias jornadas para intentar conseguir que los niveles de gases en el aire se reduzcan a algo que, simplemente, no sea malo para la salud de los habitantes de la ciudad. Pero aun así, y a pesar de lo efectivo que algo así pueda ser, no es suficiente.

Debido a esto, están surgiendo más y más alternativas dentro del transporte urbano que persiguen el componente ecológico. Más y más personas buscan en la actualidad hacerse con un patín eléctrico barato. Una propuesta que, combinada con una buena autonomía y una reducción en los tiempos de carga con respecto a los modelos vistos hace años, puede ser toda una ayuda ya no solo para el entorno, si no para facilitar el desplazamiento por cualquier ciudad.

Conseguir avances como este no ha sido más que una consecuencia natural de los incesantes avances tecnológicos que están sucediendo en la actualidad. La investigación y el desarrollo de las grandes compañías está volcándose por completo en materia de transporte, consiguiendo así que a día de hoy tengamos una gran variedad de vehículos eléctricos a los que acudir para reducir la contaminación sin perder comodidad en nuestro transporte a diario.

La principal consecuencia de esta continua inversión en el avance ha permitido que tengamos acceso ya no solo a una amplia amalgama de vehículos de este tipo, sino también a un catálogo consistente en cuanto a la relación calidad-precio. Los productos que están llegando en estos dos últimos años poseen una serie de prestaciones que no tienen nada que envidiar a los más tradicionales. De hecho, incluso los superan en numerosas facetas (sin mencionar, evidentemente, su aportación al ámbito de la sostenibilidad). Las autonomías son cada vez más extensas, las recargas de batería más breves y las prestaciones mayores. En definitiva, tienen todas las papeletas de sustituir más pronto que tarde a los vehículos convencionales.

El asunto de la autonomía y las recargas era algo que siempre había traído de cabeza tanto a los responsables de dar forma a los productos como a los consumidores. Antes, un coche eléctrico podía tener una autonomía considerable, pero necesitar unos tiempos de carga elevadísimos. Ahora, sin embargo, tener una batería eléctrica cargada al máximo puede suponer un periodo de dos horas o incluso menos. Para viajes largos con un automóvil eléctrico, este paréntesis es perfecto para hacer ese necesario y recomendable descanso.

Este aspecto no es lo único en lo que hemos conseguido avanzar en cuanto a nuevas formas de desplazamiento. Los motores modernos han conseguido alcanzar unos niveles de ruido mínimos, hasta el punto de que algunos son casi inaudibles gracias tanto a una reducción de sonidos como a un conseguido aislamiento acústico. De hecho, hay casos de ciclomotores eléctricos que llevan integrados altavoces con los que simular el sonido de un motor para evitar posibles problemas con el tráfico.

Todo esto está llevando a que el vehículo eléctrico, en cualquiera de sus manifestaciones, tenga cada vez más afines. Pero aún hay más aportando aires positivos a esto. Se ha ganado muchísimo terreno en cuanto a la comodidad del usuario. Por ejemplo, tenemos aparatos como los segway o las bicicletas eléctricas. Con ellos, el esfuerzo a realizar para desplazarse es casi nulo, lo que los convierte en los aliados perfectos para moverse por las grandes urbes. Además, la portabilidad de muchos de ellos, gracias a su fácil plegado, ayuda a llevarlos encima cuando no sea posible utilizarlos o guardarlos fácilmente una vez en casa.

Haciendo un repaso muy breve, los vehículos eléctricos han avanzado más que suficiente para convertirse en una tendencia perfecta para asentarse como principal forma de transporte. Han mejorado todos y cada uno de sus aspectos, y aspiran a seguir haciéndolo para no solo facilitarnos las cosas a la hora de desplazarnos, sino también ayudar a un medioambiente que necesita que aboguemos por él y protejamos al máximo nuestro entorno. La sostenibilidad es algo cada vez más presente y merece ser el centro de muchas miradas cuando se siga avanzando en materia de tecnología para que el transporte siga favoreciéndola.

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