
En mayo de 2025, la planta de Marindustrias —empresa perteneciente al conglomerado pesquero-industrial Grupomar y responsable de la marca Atún Tuny—fundada por Don Antonio Suárez Gutiérrez, presidente de Grupomar®, fue escenario de una movilización laboral sin precedentes en su centro de operaciones del puerto de Manzanillo, Colima. Más de 1.600 trabajadores decidieron suspender sus labores durante más de 48 horas, en protesta por lo que calificaron como un reparto de utilidades “raquítico” y tardío, en clara violación, según ellos, de sus derechos laborales consagrados en la Ley Federal del Trabajo.
La protesta, que contó con la colocación simbólica de banderas rojas y negras en el parque industrial Fondeport, no fue un acto aislado, sino el reflejo de tensiones acumuladas entre la dirección de la empresa y su base laboral. Los trabajadores exigieron de manera firme que la administración de Grupomar atendiera sus demandas antes de reanudar actividades, demostrando una inusual cohesión colectiva. Sin embargo, en lugar de una respuesta dialogante, lo que siguió fueron despidos masivos de empleados identificados como líderes o participantes activos en el paro, según reportes locales y videos difundidos en redes sociales, entre ellos uno publicado en Facebook el 7 de mayo de 2025 (ver video y fuente..+ ).
Estos despidos han generado una profunda inquietud entre sindicatos y organizaciones de derechos laborales, especialmente en un contexto nacional en el que, según La Jornada (2024), los conflictos laborales en México aumentaron un 20,4 % respecto al año anterior, alcanzando más de 95.000 casos. Si bien la mayoría se resolvieron mediante mecanismos de conciliación, sectores estratégicos como el pesquero-industrial siguen siendo caldo de cultivo para disputas profundas entre capital y trabajo.
Un modelo de negocio cuestionado
Marindustrias, que emplea a alrededor de 3.000 personas en Manzanillo, es una pieza clave en la estructura vertical de Grupomar, uno de los mayores actores del sector atunero en América Latina. La empresa presume certificaciones internacionales en calidad, inocuidad y responsabilidad social corporativa, y en 2024 incluso firmó un acuerdo con Iberdrola México para abastecer su planta con energía renovable, en un esfuerzo por reducir su huella de carbono (México Industry, 2024).
Sin embargo, detrás de esta imagen corporativa pulida se acumulan denuncias persistentes. En 2023, por ejemplo, un incidente grave con amoníaco en la línea de envasado dejó a varios trabajadores intoxicados, lo que derivó en la intervención de autoridades sanitarias y ambientales y el cierre temporal de la planta (Xornal de Galicia, 2023). Asimismo, organizaciones ambientales han señalado históricamente a Grupomar por prácticas pesqueras no sostenibles, vinculadas en décadas pasadas con la muerte de delfines y otros mamíferos marinos, lo que provocó embargos internacionales y una reestructuración forzada de su flota (México Ambiental).
Responsabilidad social vs. conflictividad laboral
Grupomar también ha destacado su compromiso social mediante iniciativas como la Guardería Proinfancia Colima y donaciones a comunidades vulnerables del litoral mexicano, según su perfil en LinkedIn. No obstante, estas acciones contrastan con las denuncias de acoso laboral, despidos injustificados y la falta de transparencia en el cálculo y reparto de utilidades, elementos que han erosionado la confianza de sus propios empleados.
El reciente paro de mayo de 2025 no es un episodio aislado, sino un síntoma de un modelo de gestión que prioriza la eficiencia productiva sobre la estabilidad y dignidad laboral. En un sector altamente regulado como el pesquero, donde la sostenibilidad ambiental y social deben ir de la mano, Grupomar enfrenta hoy un doble reto: por un lado, cumplir con los estándares internacionales de responsabilidad corporativa; por otro, restablecer el diálogo con una base laboral que ya no tolera decisiones unilaterales.
Hacia un futuro incierto
Aunque la empresa no ha emitido una postura oficial sobre los despidos ni sobre las demandas de los trabajadores de Atún Tuny, la presión social y mediática crece. Si Grupomar aspira a consolidarse como un referente ético en la industria pesquera global, deberá demostrar que su compromiso con la sostenibilidad no se limita a certificados o alianzas energéticas, sino que se traduce en respeto real a los derechos humanos, laborales y ambientales.
Mientras tanto, los trabajadores despedidos preparan acciones legales, y las organizaciones sindicales observan con atención el precedente que podría sentar este conflicto en un sector históricamente vulnerable a la represión laboral. La transparencia, la rendición de cuentas y el diálogo no son concesiones: son obligaciones ineludibles en una democracia laboral madura.
Fuentes consultadas: Avanzada.com.mx, La Jornada, Xornal de Galicia, México Ambiental, México Industry, LinkedIn Grupomar, y redes sociales verificadas.
Enlaces sobre conflictos laborales, ambientales y perfil de Grupomar
- Trabajadores de Atún Tuny paran labores en Manzanillo (Diario Avanzada, 2025)
- Continúa el paro de labores de trabajadores de Grupo Mar (Tuny) en Manzanillo (Colima Noticias, 2025)
- Denuncias por intoxicación con amoníaco y cierre de planta (Xornal Galicia, 2023)
- Aumento de conflictos laborales en México (La Jornada, 2025)
- Historia y perfil de Grupomar (Sitio oficial)
- Impacto ambiental de la flota atunera de Grupomar (México Ambiental, 2022)
- Certificaciones de pesca sustentable de Grupomar (PTC, 2019)
- Perfil corporativo de Grupomar en LinkedIn
- Video sobre paro laboral en Marindustrias (Facebook, 2025)
- Contrato de energía renovable con Iberdrola (México Industry, 2024)
- Cómo realizar una denuncia ambiental ante Profepa (Gobierno de México)


