
En pleno siglo XXI, cuando la transparencia se ha convertido en uno de los pilares esenciales de cualquier democracia funcional, resulta inaudito que una entidad de naturaleza pública como la Cofradía de Pescadores de A Coruña —con potestades administrativas, financiación pública y funciones delegadas por el Estado— se arrogue el derecho de ignorar impunemente las leyes que rigen a todos los ciudadanos y organismos del país. Seguir leyendo...+



