El chiringuito cultural de la Xunta: ¿marketing institucional mientras hunden el sector marítimo gallego?

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25 Abril 2025 Formación Imprimir Correo electrónico Compartir en redes sociales

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La Consellería do Mar, bajo el Gobierno del PP en Galicia, ha presentado con bombo y platillo el proyecto «Nós Mariñeir@s», una iniciativa cofinanciada que promete «divulgar y poner en valor el patrimonio cultural marítimo de Ferrol». Sin embargo, este despliegue propagandístico llega en un momento en el que el mismo Ejecutivo autonómico es acusado de estrangular literalmente al sector pesquero y marisquero, pilares históricos de la economía y la identidad gallega. ¿Es esto una estrategia para maquillar su gestión desastrosa con retórica patrimonial?

Mientras la Xunta presume de invertir en musealizar la cultura marinera, los datos sobre el sector son demoledores: cierre de empresas, pérdida de empleos, precios ruinosos en lonjas y un abandono crónico de infraestructuras portuarias. Las cofradías denuncian que las políticas de la Consellería do Mar se limitan a parches cosméticos y a subvenciones que no revierten en la sostenibilidad real del oficio. El marisqueo artesanal, por ejemplo, enfrenta una crisis sin precedentes por la falta de relevo generacional y la competencia desleal de grandes empresas, un problema agravado por la desregulación impulsada desde el Gobierno gallego.

La nota fake: cultura como cortina de humo (y sombras en las cofradías)
El proyecto «Nós Mariñeir@s», enfocado en exposiciones, talleres y documentales, parece más un ejercicio de storytelling institucional que una solución estructural. No hay duda de que la memoria marinera merece ser preservada, pero ¿de qué sirve ensalzar el patrimonio si se permite que sus protagonistas —los pescadores— desaparezcan? La paradoja es obscena: la misma administración que recorta en ayudas a la modernización de barcos o ignora las protestas por el alza del gasóleo ahora gasta fondos públicos en narrar una épica marinera que ella misma contribuye a erosionar.El Pulpo de la Impunidad: Cómo la Consellería do Mar Protege a los  Poderosos y Castiga a los Débiles

Pero el relato oficial tiene más grietas. ¿Dónde se esconde Basilio Otero, presidente nacional de las Cofradías de Pescadores, ante estas gestiones? Mientras las bases del sector exigen respuestas a la crisis, su liderazgo se desdibuja en medio de sospechas. Y no es la única sombra: su asesor, Torcuato Teixeira, fue condenado por corrupción por un caso de fraude en subvenciones públicas. ¿Cómo explica la Xunta que un proyecto supuestamente comprometido con el sector marítimo se alíe con figuras cuestionadas por su ética? Los socios de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP) no dudan en preguntarse si esta iniciativa no será otra pantalla para lavar imágenes y desviar atención de los verdaderos problemas.

Critican desde el sector: «Queren facernos monumentos mentras nos tratan como estorvos». La retórica de la Xunta, dicen, es comparable a «arder un bosque e poñer unha placa recordando as árbores». Mientras, el Gobierno gallego esquivaba este verano su responsabilidad en la crisis de la anchoa o el pulpo, especies clave cuya gestión errática ha llevado a vedas y conflictos con la UE.

Galicia, entre el abandono y la postal turística
Detrás del proyecto hay otra sombra: la mercantilización de la cultura gallega como recurso turístico, vaciándola de su esencia comunitaria. Ferrol, ciudad marcada por su historia naval pero también por la desindustrialización, es un ejemplo de cómo la Xunta prioriza la imagen sobre los hechos. Mientras se organizan rutas temáticas sobre la carpintería de ribera, los astilleros tradicionales languidecen sin apoyo.

El PP gallego, históricamente vinculado a la oligarquía pesquera, lleva años aplicando recetas neoliberales que benefician a las grandes flotas mientras dejan morir a la pesca artesanal. Ahora, con «Nós Mariñeir@s», parece querer escribir él mismo el epitafio de un sector que sus políticas están matando. La cultura no se preserva con vídeos institucionales, sino con políticas que defiendan a quienes la mantienen viva. Mientras la Xunta no entienda esto —y mientras aliados como Otero y Teixeira sigan ocupando espacios de poder—, su proyecto no pasará de ser un chiringuito más en la playa de la hipocresía.

PD: Las cofradías merecen transparencia, no caudillos con asesores corruptos.

 

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