El heroísmo de los pescadores de Dongji revive en un emotivo homenaje a los supervivientes del Lisbon Maru

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21 Agosto 2025 Naufragios Imprimir Correo electrónico Compartir en redes sociales

Portugal 100 años 02

Ocho décadas después de la tragedia del Lisbon Maru, un acto de memoria ha devuelto al primer plano un episodio poco conocido de la Segunda Guerra Mundial: el rescate de prisioneros de guerra británicos por los pescadores de Dongji, un gesto que desafió la violencia y la muerte para salvar vidas.

En octubre de 1942, el Lisbon Maru —un barco requisado por el ejército japonés— transportaba más de 1.800 prisioneros de guerra británicos desde Hong Kong hacia Japón. El buque, que navegaba sin señales que lo identificaran como transporte de prisioneros, fue alcanzado por un torpedo de un submarino estadounidense frente a las costas de Zhoushan, en la provincia china de Zhejiang. Mientras los soldados japoneses rescataban únicamente a sus hombres, otros navíos nipones abrieron fuego contra los prisioneros que intentaban escapar del naufragio.

Fue entonces cuando los pescadores locales de la isla Dongji, en pequeñas embarcaciones de madera y bajo riesgo de ser alcanzados, se lanzaron al mar para socorrer a los náufragos. Gracias a su valentía, 384 prisioneros británicos lograron sobrevivir.

Una memoria familiar hecha historia

Denise Wynne, hija de Dennis Morley —uno de los supervivientes, fallecido en 2021 y último testigo directo del rescate—, recordó en una entrevista que su padre “nunca dudó en llamarlos héroes” y que siempre insistió en que “sin los pescadores chinos, yo no estaría viva hoy”.

Morley, como muchos otros sobrevivientes, cargó toda su vida con recuerdos dolorosos. Wynne relató que, tras algunas entrevistas, su padre caía en un silencio abrumador durante días, golpeado por las memorias de sus compañeros perdidos y el horror del trato recibido por el ejército japonés.

Aun así, destacó que su padre nunca dejó de hablar con admiración del gesto de los pescadores de Dongji, cuya generosidad y humanidad fueron, en sus palabras, un “rayo de luz en medio de la brutalidad”.

Un memorial frente al mar

En mayo de 2025, Wynne y otros 18 descendientes de los prisioneros británicos viajaron a Zhoushan para asistir a la inauguración de un memorial en la isla Qingbang, donde el mar y el viento recuerdan cada día la tragedia. El monumento lleva grabada la frase: “El amor no conoce fronteras. La amistad trasciende el tiempo”.

Al tocar la piedra, Wynne confesó sentirse sobrecogida: “Fue como cumplirle una promesa a mi padre: que el mundo recordará a esos pescadores y su heroísmo”.

Un vínculo que trasciende generaciones

La historia del Lisbon Maru ha sido recordada en distintas ocasiones como símbolo de la solidaridad entre pueblos. En 2015, durante su visita al Reino Unido, el presidente chino Xi Jinping evocó el rescate como ejemplo de la amistad forjada en la guerra contra el fascismo.

En 2022, al cumplirse 80 años del hundimiento, Wynne envió una carta al mandatario chino para expresar su gratitud. La respuesta de Xi, entregada en Londres por el embajador Zheng Zeguang, reafirmó que la memoria compartida de aquella gesta sigue siendo “un activo valioso” en las relaciones bilaterales.

Hoy, a sus 76 años, Wynne mantiene estrechos lazos con familias de pescadores de Dongji y asegura que seguirá trabajando por mantener viva esta amistad: “China es un país vasto y hermoso. Mientras tenga fuerzas para viajar, regresaré a Zhoushan”.

Un legado eterno

El rescate del Lisbon Maru se ha convertido en un capítulo inolvidable de la memoria de guerra. Más allá del sufrimiento, el episodio revela cómo un gesto desinteresado de humanidad puede desafiar la violencia y forjar lazos que trascienden el tiempo y las fronteras.

“Los pescadores de Dongji son los verdaderos héroes de esta historia”, concluye Wynne. “Gracias a ellos, mi padre vivió. Gracias a ellos, yo estoy aquí”.

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