En la provincia de Zhejiang, China, los campos en terrazas de Qingtian esconden un tesoro agrícola milenario: un sistema de cultivo que combina arroz y peces en perfecta simbiosis. En los envases de los productos de Xu Guanhong, agricultor local y exprofesor de física, los símbolos y códigos QR certifican no solo la calidad de sus alimentos, sino también la autenticidad de esta tradición.
Este método, reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura como Sistema de Patrimonio Agrícola de Importancia Mundial en 2005, se basa en un principio simple pero efectivo: los peces controlan plagas y fertilizan los arrozales, mientras que las plantas de arroz proporcionan sombra y refugio a los peces. Más que una técnica de cultivo, para Xu representa un estilo de vida y un vínculo profundo con sus raíces rurales.
Después de vivir en el extranjero, Xu regresó a Qingtian en 2006 y, cinco años después, fundó su propia granja ecológica de arroz y peces. Los primeros años fueron un desafío económico, pero la innovación lo ayudó a superar las dificultades. Sustituyó los alevines pequeños por ejemplares más grandes, más resistentes a las condiciones del arrozal y más efectivos para controlar plagas, lo que mejoró significativamente la rentabilidad de su granja.
Hoy, un solo mu (0,067 hectáreas) puede producir 350 kilogramos de arroz y 150 kilogramos de pescado, generando más de 17.000 yuanes al año. La granja de Xu, que comenzó con 50 mu, se ha expandido a 300 mu, implementando un modelo libre de labranza, pesticidas y fertilizantes, demostrando que la sostenibilidad y la productividad pueden ir de la mano.
El reconocimiento internacional llegó junto a la denominación de origen de sus productos. La etiqueta de Indicaciones Geográficas (IG) no solo aumenta la confianza del consumidor, sino que también permite acceder a mercados premium, donde el arroz orgánico puede alcanzar hasta 20 yuanes por kilogramo. Las autoridades locales respaldan este sistema con subsidios y mecanismos de trazabilidad, consolidando su credibilidad.
En 2024, el sistema de arroz y pescado de Qingtian abarcaba más de 70.000 mu, con un valor de producción que superaba los 340 millones de yuanes. Dacian Ciolos, excomisario europeo de Agricultura, destacó la importancia cultural y ambiental del método, calificándolo como un ejemplo excepcional de agricultura sostenible que merece ser promovido a nivel mundial.
En Qingtian, la tradición y la innovación coexisten, demostrando que la armonía entre el hombre y la naturaleza no solo es posible, sino también rentable. Cada grano de arroz y cada pez de estos arrozales milenarios llevan consigo siglos de historia, cultura y un compromiso con la sostenibilidad que inspira al mundo entero.


