
Un estudio revela que sus poblaciones se han reducido más de la mitad en cinco años en el remoto parque marino de Rowley Shoals, mientras las autoridades interceptan decenas de embarcaciones extranjeras cargadas con toneladas de estos equinodermos, muy cotizados en los mercados asiáticos.
Frente a la costa noroeste de Australia, en uno de los ecosistemas de arrecife de coral mejor conservados y más diversos del planeta, los pepinos de mar están sufriendo un declive vertiginoso. Según informaciones de news.mongabay.com, un estudio reciente ha constatado que las poblaciones totales de estos animales tubulares y de aspecto primitivo se redujeron en más de la mitad entre 2018 y 2023 en el parque marino de Rowley Shoals, un enclave remoto y protegido. Especies especialmente vulnerables, como el pepino de mar piña (Thelenota ananas) y el negro peludo (Actinopyga miliaris), han prácticamente desaparecido de la mayoría de las zonas de muestreo.
Los investigadores apuntan directamente al auge de la pesca furtiva como principal causa. Aunque la extracción de pepinos de mar está totalmente prohibida en Rowley Shoals, las autoridades australianas interceptaron entre 2021 y 2023 un total de 112 embarcaciones pesqueras en la zona, que transportaban 22 toneladas métricas de estos animales —el equivalente a entre 33.000 y 45.000 ejemplares—. Y esa cifra, advierten los científicos, es solo la punta del iceberg: la cantidad real de pepinos de mar arrancados de los fondos marinos podría ser mucho mayor, ya que muchas capturas ilegales logran esquivar los controles.
El problema, sin embargo, no se circunscribe a Rowley Shoals. Se extiende a lo largo de las aguas occidentales y septentrionales de Australia y, tal como recogen las informaciones de news.mongabay.com, ha ido en aumento en los últimos años, impulsado por la fuerte demanda procedente de China y otros países del este de Asia, donde el pepino de mar es considerado un manjar y un ingrediente esencial en la medicina tradicional china. Los expertos consultados por Mongabay señalan que la pesca ilegal se disparó especialmente en 2024, con los furtivos centrándose en santuarios marinos y especies con protección internacional.
Respuesta australiana: Operación LUNAR y más de un centenar de embarcaciones interceptadas
Ante la gravedad de la situación, el Gobierno australiano puso en marcha a finales de 2024 la Operación LUNAR, una iniciativa específica para combatir la pesca ilegal de embarcaciones extranjeras en el Territorio del Norte, donde el problema alcanza cotas especialmente preocupantes por la alta concentración de especies de elevado valor comercial. Desde entonces, la Fuerza Fronteriza Australiana (ABF) ha interceptado más de un centenar de barcos foráneos, en su mayoría procedentes de Indonesia, y ha procedido a la detención de decenas de pescadores, la confiscación de sus capturas y la destrucción de sus equipos.
En declaraciones a Mongabay, un portavoz de la ABF subrayó que las actividades de control desplegadas en el marco de la Operación LUNAR han permitido "reforzar la capacidad para detectar, disuadir y responder a las incursiones de forma más temprana y eficaz en las aguas del norte", con el objetivo de "salvaguardar los recursos marinos de Australia y apoyar la sostenibilidad a largo plazo de los ecosistemas". Pese a estos esfuerzos, los especialistas advierten de que, mientras la demanda continúe al alza, las poblaciones silvestres de estos animales de crecimiento lento podrían colapsar, arrastrando consigo la salud de arrecifes enteros.
Un eslabón clave en el equilibrio del arrecife
A simple vista, los pepinos de mar pueden parecer organismos insignificantes, pero su función ecológica es fundamental. Alison Hammond, investigadora de la Universidad de la Costa del Sol de Australia, explicó a Mongabay que estos equinodermos —emparentados con estrellas y erizos de mar— reciclan detritos, sedimentos y algas, contribuyendo a la dispersión de nutrientes y mejorando la resistencia de los arrecifes de coral, las praderas marinas y el conjunto del ecosistema marino. Su desaparición, señala Hammond, provoca que las praderas submarinas se vuelvan más débiles y escasas, mientras que las algas pueden proliferar sin control, asfixiando el coral. "Estos efectos pueden manifestarse a largo plazo", advierte, afectando a los arrecifes mucho después de que los pepinos de mar hayan desaparecido.
Presa fácil para la pesca ilegal global
La vulnerabilidad de estos animales es extrema. Son inofensivos, permanecen inmóviles durante largos periodos y tienden a concentrarse en grupos, lo que permite recolectarlos en enormes cantidades sin apenas esfuerzo. Teale Phelps Bondaroff, director de investigación de Oceans Asia y experto en tráfico de pepinos de mar, declaró a Mongabay que "simplemente los recoges, los pones en una cesta y sigues adelante". Esta facilidad, unida a los elevados precios que alcanzan en el mercado negro —el pepino de mar japonés, en peligro de extinción, puede superar los 3.500 dólares por kilogramo—, convierte a la pesca furtiva en un negocio de bajo riesgo y alta rentabilidad que atrae tanto a pescadores locales como a redes de crimen organizado, incluidas bandas de la yakuza en Japón.
El fenómeno, además, es global. India prohibió hace más de dos décadas la captura de pepinos de mar, Sri Lanka opera con un sistema de permisos, y países como Ecuador, Madagascar o México han registrado incluso muertes de pescadores que se ven forzados a bucear a profundidades cada vez mayores para encontrar ejemplares ante el agotamiento de los caladeros. En el caso de Australia, la mayoría de los pescadores indonesios interceptados son, según Felix Morrow, investigador de la Universidad Memorial de Terranova, "personas que buscan una oportunidad económica", aunque sus capturas suelen acabar en manos de organizaciones criminales que las introducen de contrabando en los mercados finales de Asia.
Un legado de siglos y un futuro incierto
Históricamente, los pescadores indonesios han recolectado pepinos de mar en esos arrecifes durante siglos, mucho antes de que las aguas pasaran a control australiano. Un memorando de entendimiento de 1974 entre ambos países permitió que esa práctica tradicional continuara, pero la creciente presión pesquera llevó a restringirla en varias zonas. Sin embargo, la capacidad de recuperación de los pepinos de mar es limitada: viven décadas, se reproducen con poca frecuencia y necesitan concentrarse en grandes grupos para liberar sus gametos al agua. Cuando una población queda diezmada y dispersa, la reproducción se vuelve inviable.
John Keesing, científico de la Organización de Investigación Científica e Industrial de la Commonwealth (CSIRO) y coautor del estudio de Rowley Shoals, señaló a Mongabay que "es realmente difícil tener cualquier tipo de pesca sostenible de pepinos de mar, simplemente por la naturaleza de estos animales". Al otro lado del continente, en Hervey Bay, parte del Parque Marino Great Sandy, el ejemplo es revelador: los lugareños aseguraban que nunca hubo pepinos de mar en la zona, pero los pescadores más ancianos recordaban décadas atrás un escenario completamente distinto, con millones de ejemplares cubriendo las praderas marinas. Hoy, tras más de un año de búsqueda intensiva con ayuda de decenas de colaboradores, Hammond y su equipo solo localizaron dos ejemplares de la especie dorada, en peligro crítico.
La cría en cautividad se presenta como una posible vía de restauración, pero los expertos coinciden en que la prioridad debe ser frenar la sobrepesca y la captura ilegal antes de que las poblaciones locales sean irrecuperables. El problema, admiten, es la inmensidad de la costa australiana y el elevado coste de su vigilancia. "Lamentablemente, las probabilidades de no ser descubierto como pescador ilegal son bastante altas", reconoce Keesing. Aun así, insiste en que la protección de los últimos santuarios vírgenes, como Rowley Shoals, resulta primordial. "Tenemos algunas de las últimas poblaciones vírgenes de pepinos de mar", afirma. "Protegerlas es primordial".
Citas:
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Keesing, JK, Bessey, C., Mortimer, N., Hosack, GR, Haywood, MD, Orr, M., … Edgar, GJ (2025). Estado de las comunidades de coral, almeja gigante y pepino de mar, incluidas las especies incluidas en la lista CITES, en un atolón remoto de arrecifes de coral australiano y el impacto potencial de la pesca ilegal. Marine Environmental Research , 204 , 106915. doi:1 0.1016/j.marenvres.2024.106915
Leal, I., Ross, CL, Strydom, S., Evans, RD, Holmes, TH, Edgar, GJ y Keesing, JK (2026). Disminución generalizada de la abundancia de comunidades de pepinos de mar en los atolones de los bancos de arena protegidos de Rowley, noroeste de Australia. Limnology and Oceanography Letters , 11 (2). doi: 10.1002/lol2.70100
Purcell, SW, Williamson, DH y Ngaluafe, P. (2018). Precios del mercado chino de beche-de-mer: implicaciones para la pesca y la acuicultura. Política Marina , 91 , 58-65. doi: 10.1016/j.marpol.2018.02.005



