
Garry Warrick, un pescador de 30 años de experiencia, encontró un ejemplar vivo de brema espinosa con una deformidad congénita única: dos bocas superpuestas
Australia Meridional, 2 de mayo de 2026. — No todos los días una red devuelve algo extraordinario. A principios de esta semana, el pescador Garry Warrick se llevó una sorpresa mayúscula cuando, al revisar su captura en la zona de Lake Bonney o uno de sus afluentes, encontró un pez con dos bocas. Se trataba de una brema espinosa (bony bream), un pez de agua dulce endémico de Australia perteneciente a la familia Clupeidae, la misma que la de las sardinas, los sábalos y los arenques.
Pero este ejemplar no era como los demás. Según fuentes cercanas al pescador, Warrick lo capturó vivo y pudo observarlo con detalle antes de tomar una decisión: guardarlo en el congelador. "Normalmente los guardo para cebo de langosta o fertilizante, pero este lo metí en el congelador", confesó Warrick a medios locales. "No se lo había contado prácticamente a nadie salvo a mi mujer, y ella me dijo que bien podía subir las fotos a internet".
Dos bocas superpuestas, una funcional y otra permanentemente abierta
Lo más impactante del hallazgo es la disposición de las dos bocas. Según explicó el propio Warrick al ABC australiano, ambas bocas están unidas y superpuestas verticalmente. La boca superior se sitúa en una posición casi normal. La inferior, en cambio, parece un agujero en la zona del cuello —si es que los peces tuvieran cuello— y se mantiene permanentemente abierta.
"La boca de arriba se abre y se cierra, pero la de abajo parece permanentemente abierta. Aparte de eso, parece un pez normal", declaró Warrick. Fuentes veterinarias consultadas por este medio señalan que, muy probablemente, la boca superior es la única funcional, lo que habría permitido al pez alimentarse y sobrevivir hasta ser capturado.
¿Una deformidad rara? La ciencia lo explica
Aunque a simple vista pueda parecer un caso único, los especialistas consultados apuntan a que no es tan infrecuente como parece. La explicación está en la biología reproductiva de la especie. Una hembra de brema espinosa puede producir unas 33.000 huevos por puesta. Una cantidad tan elevada se debe precisamente a que muchos huevos no llegarán a desarrollarse correctamente o serán devorados.
"La naturaleza apuesta por la cantidad: de miles de huevos, algunos tendrán malformaciones. Es la ley de los grandes números", explican fuentes del ámbito de la biología marina. La deformidad de este pez sería, por tanto, una anomalía congénita surgida durante su desarrollo embrionario.
30 años viendo rarezas, pero ninguna igual
Garry Warrick no es un pescador cualquiera. Lleva tres décadas como pescador comercial en la región de Australia Meridional, y a lo largo de su carrera ha visto ejemplares con deformidades muy llamativas. Según confesó al ABC, en una ocasión encontró una carpa con la cabeza alargada, similar a la de un delfín.
Pero ningún caso le había llamado tanto la atención como este. "En mis 30 años de pescador, nunca había visto algo igual", aseguró. Su decisión de conservar el ejemplar en el congelador —en lugar de destinarlo a cebo— permitirá que los científicos puedan estudiarlo en el futuro si así lo desean.
Un hallazgo que llega poco después de un caso similar en un cerdo
El anuncio de este extraño pez se produce apenas unos días después de que se hiciera público un caso igualmente insólito: un lechón nacido en China con una deformidad tan severa que presentaba un hocico similar a un pico y una protuberancia en la frente semejante a un pene. Según las informaciones, el lechón fue rechazado por su madre, no quiso alimentarse con biberón y murió de hambre pocos días después de nacer.
Casos como estos, aunque trágicos para los animales, son valiosos para la ciencia. Permiten a los biólogos y genetistas comprender mejor los mecanismos del desarrollo embrionario y las causas de las malformaciones congénitas.
¿Qué pasará ahora con el pez de dos bocas?
Por ahora, el ejemplar permanece en el congelador de Warrick, a la espera de que algún investigador muestre interés en estudiarlo. Mientras tanto, las imágenes han dado la vuelta al mundo y han desatado todo tipo de reacciones en redes sociales. Desde el asombro hasta el escepticismo, pasando por el humor.
Pero para Warrick, lo importante es haber compartido su hallazgo. "Mi mujer tenía razón: valía la pena enseñarlo", concluye el pescador. La naturaleza, una vez más, demuestra que nunca deja de sorprendernos.



